miércoles

furtivo

¿escribir la historia?. escribir la historia, darle un contexto
¿un texto?
sería un texto prohibido. igual que la historia. igual que el deseo escondido. no podría existir a pesar de la tinta. estaría escrito con tinta encubierta. y fugitiva.
escribir la historia como una denuncia. una inculpación.

¿escribir que en medio de todo y de todos había buscado sus ojos? sus ojos preciosos, sus ojos de ónice, sus ojos oscuros y claros. sería un alegato de lo imposible. un sentimiento violado, un manifiesto interdicto. ¿que había pensado en sus manos? y tocado sus manos y besado sus manos. sería ostentar aquel estremecimiento primero. mi singularidad.

¿escribir la historia? escribir el deseo. el desconcierto y la angustia. la pregunta sin réplica. la casa vacía, poblada de voces que irrumpen. interrumpen y aúllan. un texto de miedo. un texto con voces de auxilio y de ruegos. un texto confuso. inestable. furtivo y anónimo.

¿escribir la historia? ¿convertirla en algo que pudiera ser nombrado? nombrarla cien veces. cuantas veces fuera necesario. con su propio nombre, su nombre propio. conocido y amado. escribir lo innombrable.
descubrir un signo, designar lo precario. una letra que la identifique, una palabra capaz de absolverla.

¿escribir el instante? ¿el momento sublime? escribir el delito, entonces. escribir. o mejor, describir. la indiferencia del cielo. tan claro, tan vasto. de azul tan profundo. y yo en ese cuarto. las paredes blancas y mi soledad. describir minuciosamente cada figura en el techo, cada rincón despoblado, cada emboscada. el imprevisto silencio. y después, su boca, abatida en mi sexo, humedeciéndome.
un texto mojado. difuso. con tinta empapada. de azul desteñido.
un texto proscrito.