jueves

escribir


la casa vacía. una hoja en blanco. y ella. con su desamparo y su arrebato.
las paredes limpias. la mesa de madera y la ventana.

no recuerda bien cómo fue.

cuándo fue la primera vez que sintió que algo debía ser escrito. convertirse en palabras. cuándo empezó a necesitar, con esa intensidad inexplicable, dejar una marca. algo que detuviera el tiempo. que definiera los sentidos. esas ganas de gritar que la acompañan desde siempre. y la imposibilidad de hablar.
el aullido sofocado en su garganta y la mirada de los otros.

no lo dijo, aún, no puede.
encierra, a veces, entre signos y gramática, imágenes precisas, indefectibles.
por momentos recupera lo que ya no está. lo que dejó de ser. que vuelve a ser para ella tinta y papel. solo para ella. secreto y fascinación

no lo dijo.

la hoja en blanco. desde el principio. como todos los días. desde aquel impulso primero. aquella magia que instaba ser escrita.

el cine. una máquina nueva. y su padre:
“si ponés una moneda en la ranura se convierte en chocolate”
entonces, ocurrió.
lo supo en ese instante. tenía que escribirlo. delinear la magia en el papel. hacerla tangible, para no perderla. para no perderlo.
acaso haya sido, esa, la primera vez.
el trazo grueso y desprolijo.
apretando fuerte el lápiz hasta herir la hoja en blanco.
moneda convertida en chocolate. sortilegio convertido en palabras.

la escritura.

el comienzo del ritual. el encuentro con su voz. las palabras como una forma de estar en el mundo. empezó a escribir ante la imposibilidad de hablar.
con torpeza. sin convenciones ni reglas que impusieran un orden. o un sentido.
sólo marcas. en un intento desesperado por vencer la indiferencia.
la imposibilidad de ser oída, aunque gritara.

un día, el peor de los miedos irrumpió en su cuerpo.
tuvo miedo de los atardeceres.
y escribió el espanto de escribir. sin letras , en una hoja escrita por otros. escribió sin tinta. palabras ilegibles que no se parecían a nada. ni a nadie.

sintió que lo mejor era callarse. gritar sin ruido.

entonces, reveló el enigma. escribir.
como una suerte de amparo a la falta de ternura.
al precio que tiene que pagar por la vacilación.
por la falta de certezas. por el impreciso modo de presentarse ante ellos.
por su soledad.

no lo dijo, aún, no puede.

la casa vacía. una hoja en blanco. y ella.
las paredes limpias. la mesa de madera y la ventana abierta.