viernes

la escritura y yo



En Variaciones sobre la escritura, Barthes dice: “vemos en la letra la proyección enigmática de nuestro propio cuerpo”.
Y yo creo que más que a la escritura, se refiere al puro acto de escribir.
Un acto que es para mí liberador y que sigue, tercamente, pasando por mi cuerpo y no por mi intelecto

El cuerpo que es el que origina la letra: escribo con la fuerza de mi cuerpo, dejo mi marca con el cuerpo: le gano, entonces, a la muerte?
Es la escritura un rasgo que se niega a dejar de ser, que perdura a instancias de lo que se fue?

Él sigue estando en esas cartas que releo una y otra vez.
Vuelve a construirse para mí y para él en las letras de esas cartas. Vuelvo a construirlo para mí y para otros cuando escribo.

Escribir es, entonces, una manera de definirme, de rearmar mi propia historia, de empezar a ser. Un modo de exorcizar el dolor. De recomponer ausencias. Un conjuro al desamparo.


Alguna vez escribí, con trazo tembloroso y a escondidas, mi nombre en el pupitre. Un intento desesperado por dejar la marca de esa niña que, inexorablemente, iba a dejar de ser.