miércoles


No puedo decir nada.
No puedo escribir nada.

La falta del abrigo en esta noche, la sensación de vacío.
La ternura ausente. Mi vacilación.
La escritura en mí, dispuesta a gritar.
Y no puedo. No lo escribo.

Debiera existir una escritura de lo no escrito.
Una escritura breve, frágil, efímera.
Una escritura de palabras solas, sin el sostén de la gramática.
Palabras extraviadas.
Precarias.
Y abandonadas de inmediato.