martes

atardecer


el camino de la arboleda bajo el cielo desnudo. el silencio.
el aroma de los eucaliptos, mi mano aferrada a su mano.
la hierba verde, excedida, prendida en la corteza, desbordando la calle.
la belleza ahí, siempre presente.
una inexplicable plenitud del sol en el atardecer

mi voz lenta, suave, quebrada. sin poder terminar ninguna frase
mi cuerpo demasiado visible bajo mi vestido.
sus ojos oscuros donde el sentido se pierde.

la hilera de árboles cae derribada detrás de su espalda.
las palabras se extinguen.
apenas se escuchan los gemidos más secretos del atardecer.
el cielo se cubre. llueve. y otras tormentas estallan.

después la brisa fresca con olor a lluvia.

apoyo mi cabeza sobre su corazón y vuelvo a mirar el cielo.
comienza a oscurecerse con un movimiento casi imperceptible.