jueves

un abrazo mío


No concuerdo plenamente con las navidades, los festejos de fin de año y todo ese tipo de celebraciones. Tengo contradicciones religiosas, éticas y filosóficas que no me permiten festejar con convicción, de todas maneras, soy parte de todo y tengo, a mi favor, preciosos recuerdos de la infancia en estas fechas, lo que, indudablemente, salva y ayuda a adaptarse a ese “eterno retorno de lo idéntico”.

De todas maneras pensé que los comienzos son un buen momento para el abrazo.
Quiero, entonces, que la primera entrada de este año sea un abrazo intenso y perdurable para cada uno de los que me regalan un instante:
los que alguna vez pasaron,
los que están por pasar,
los que pasan y no vuelven, pero dejan huella,
los que pasan y vuelven, pero en silencio,
los que pasan y se quedan, dejan huella y hacen mimos y…se han vuelto para mí tan importantes.

Un abrazo se me ocurre el mejor regalo: la distancia se acorta y entramos, como a mí me gusta, en el plano de las sensaciones. Siempre creí en la magia del encuentro y a mediados de 2008 me atreví a comenzar con este espacio y la magia sucedió desde un lugar único y hermoso: la comunión de almas. Desde este lugar, tambien, parto a otros lugares de encuentro. Y eso, en un momento, en que estamos todos tan desencontrados, me parece la verdadera magia.

Aquí va, entonces, este abrazo mío: por la compañía y por permitirme acompañarlos.