miércoles

el color del mar


renunció a encontrarlo,
lo perdió en la noche como esas palabras que se pierden con la muerte,
admitió la imposibilidad de acercarlo a través de la distancia que los separa,

renunció al deseo de abrazarlo en el desconcierto de su soledad.

del centro del cielo cae la oscuridad sobre su cama,
escucha los aullidos de pájaros nocturnos
y teme alguna falla en la lógica del universo.

sin embargo, le hubiera acariciado las manos como a un niño
mientras le preguntaba sobre el color del mar.