domingo

cascabel, cascabelito...

“Que pueda el camino subir hasta alcanzarte
Que pueda el viento soplar siempre a tu espalda
Que pueda el sol brillar cálidamente sobre tu rostro
Y las lluvias caer con dulzura sobre tus campos
Y hasta que volvamos a encontrarnos
Que Dios te sostenga en la palma de su mano”
Oración irlandesa

Estás en ese país donde los mares nacen y agonizan las estrellas. Lejano navegante sumido en la aventura de recuperar el cielo que perdimos. Cumpliendo tu sueño marinero. Tu sueño de alcanzar las nubes como un árbol para escapar del miedo.
Pero siempre gira la marea y te devuelve a mi orilla, aunque sea un instante, sólo un instante.

A veces te presiento en el silencio nocturno, una leve brisa te trae de la nostalgia de tu abrazo. Y descubro que la muerte se parece al amor porque nos vuelve niños. Ajustamos la hora de todos los relojes, esos que marcaban el ritmo de los corazones y de los cuales conocías todos los secretos. Entonces, desaparecen todas las ausencias. O todas se reúnen en una misma ausencia.

Como una señal –precisa y única- derribamos la pared que nos separa. Y a pesar de ese rincón vacío que quedó en mi alma, escucho, tiernamente, tu voz eterna de cantor que canta: “cascabel, cascabelito; ríe no tengas cuidado, que aunque no estoy a tu lado, te llevo en mi corazón”