miércoles

en el viento

“Sopla, viento, sobre los campos de temblorosas amapolas,
deshoja los recuerdos,
barre los ecos y la lejanía.
No quiero que sea nunca para siempre ni siempre para nunca”
Olga Orozco

aunque se pierdan nuestros rastros
y los confunda el viento en su rumor furioso
o nuestra voz parezca un sonido grotesco de palabras
perdidas en el tiempo.

aunque la espera vana de caricias nuevas,
estalle en el silencio como un grito
y nuestras manos se encuentren en las sombras grises
de paredes mugrientas y olvidadas
o el beso primero se asemeje a esa hoja sin rumbo
en la calle desierta del invierno.

aunque nuestros miedos de entonces
se oculten en el desatino violento de la lluvia
y la mirada helada de la ausencia,
pretenda ampararnos de la incertidumbre de la noche,
nos quedará una luz inevitable, eterna,
que eclipsará –brillante- el quejido del viento y la distancia.