miércoles

breve relato de lo inconcluso


Dice que la foto está un poco borrosa, pero que todavía algo se ve. Que quiere mostrármela para que vea como eran cuando se conocieron. Dice que esa cajita de madera que tiene pintado un corazón con una flecha la heredó de su abuela y que guarda alli, todo lo que alguna vez la hizo sentir importante. Abre la caja con una ternura infinita, como amparando esa paz de las cosas comunes. La foto es en blanco y negro. Se ve una imagen bastante difusa. Sin embargo, puedo ver que ella no ha cambiado demasiado. O tal vez, sí, a veces el tiempo vuelve impreciso el color de la mirada y eso ayuda a descubrir que se puede , tambien, mirar con el alma. Dice que era una tarde de diciembre, estaban detras de los sauces llorones y se habían dado un beso interminable. Despues alguien vino y sacó la foto. Dice que ese vestido se lo había prestado una amiga y que despues del beso él le dijo: "me gustaría llevarte de la mano hasta el cielo o por lo menos a algún otro lugar que esté muy lejos de acá". Y dice que cuando él le dijo eso del cielo, ella lo miró por primera vez a los ojos y descubrió que en esas palabras, había escrito su destino. El de ella y el de él, también. Fue en ese momento cuando comenzó a llover. Una lluvia intensa que hacia parecer que los sauces llorones lloraban de verdad. El le regaló su abrigo. Dice que lo conserva, aún, entre esas cosas que se guardan en el corazón. Ella lo vió, despues, desaparecer bajo la lluvia. Dice que sabía que ya no volvería a besarlo. Que por un instante, todo vaciló y se volvió incierto y ambiguo, como si un gran pájaro hubiera ensombrecido el cielo. Es que, a veces, la vida tiende trampas en medio de las lluvias de diciembre. No es la vida, es la linea caprichosa de lo imposible, dice, mientras una de sus lágrimas cae sobre la foto, donde puedo ver claramente, ahora, el verde luminoso de los sauces llorones y el color azul de aquel vestido prestado.