jueves

tan sólo por vivir


a veces me siento desterrada de todos los lugares de este mundo.
mis pájaros sin alas, me atrapan en la sombra que arroja el desamparo.
me ultrajan las palabras,
profanan los epígrafes que nombran los duendes que me habitan,
condenan el perfume de mis pétalos dormidos,

equivocan sus nidos,
tropiezan con mis ángeles en grises emboscadas.

no acierto a distinguir las puertas que elegí
-un imprevisto golpe de tormenta me grita el desconcierto-

¿cuál es la casa?
¿en que pared vacía escribiré la lluvia
y bailará, desnudo, el deseo en mi vestido?

me resisto a las jaulas que esperan en todos los umbrales.
a sus temibles sentencias voraces de perdón,
prefiero surgir de cuerpo entero:
prescindir del paisaje desgarrado de ausencia,
guardar en un costado las lámparas ahogadas
y apostar el destino a un puñado de sueños

(por eso, vuelvo a mi torre
-allí donde cantaba el viento su canción del bosque-
tan sólo por vivir)