domingo

pequeña ceremonia


en esta hora callada de la tarde
-de pie en el peligroso vaivén del desamor-
abrazo, en el silencio, los acordes de aquella sinfonía.


a veces, sólo basta un frágil signo en la distancia
-pequeña ceremonia de árboles cautivos-

las nubes desangradas
ocultan un diluvio de luces extinguidas,
los pájaros dibujan su rastro en los cristales

en esta hora desnuda de la tarde
(detrás del aire)
un perfume de bosque envuelve mi cintura.