sábado

en vuelo


(o inmóvil sobre un techo de estrellas)

afuera los carteles piden piedad desde el hastío,
las plazas ofrecen su boca de fruta dulce,
el viento acaricia las alas de piedra de ángeles dormidos

-algunas rejas encarcelan el aire-

me parece escuchar el crujido de un sueño:
una playa lejana,
un roce imperceptible en mi vestido de arena
y en el desgarro de mi corazón se encauza un río

(los pájaros perdidos buscan el nido como una esperanza,
yo acompaño el vuelo,
la poesía suele convertirse en realidad)