lunes

a esta hora


§ la tarde luminosa desaparece detrás de la arboleda,
en la calle los ángeles heridos arrastran alas rotas §

como si se extinguiera mi lámpara de entonces,
se apaga el último fuego que encendía el día,
un crimen profundo y silencioso,
sin aullidos ni desesperación
-la muerte no es como pensaba-
la inclemencia del mundo suele ser tranquila

(a veces, a esta hora, me peinaba delante del espejo
arreglaba un poco mi desdicha
y esperaba la magia de la vida)