lunes

frágil

quedó atrapada en un retrato de años y de bruma,
un débil resplandor entre los árboles,
una imagen perpetua parecida a la muerte de la poesía.

detenida en el tiempo de la pradera tenue
-pequeños pies alados-
corre detrás de un cardo cómplice del viento,
dibuja los colores del mar con un fervor sagrado,
brilla como un sol en el espejo frío de la madrugada
pero un puñado de cenizas en busca del destino
la exilia de su comarca de ríos y de pájaros

a veces creo que están desalojándome de ella,
de sus ojos enormes abiertos al asombro,
de su mohín de sonrisa -dos hoyuelos a punto de danzar-
de su voz nombrándome:
una canción en medio de la calle donde la vida gira
(todavía)