lunes

mientras escribo

tal vez son sus manos pidiendo auxilio detrás de la pared.
o quizás aquella sombra naciendo en la penumbra.
sin mí. impersonal.

tuve que inventar el atardecer
como aquello que se pronuncia por primera vez,
dejé de leer palabras luminosas en los carteles de la farsa,
no volví a escuchar las voces de aquella casa
donde nunca vivimos,
caminé como una equilibrista
por el andén abandonado del destino.

tal vez fue en diciembre. pero no.
no es ese el comienzo de la historia:
es una historia que comenzó con la primera lluvia.
cuando la tenue arboleda era el roce de la paz
y no existía este clamor de aguas estancadas
ni estos rituales de espejos sin memoria.

(creo que son sus manos pidiendo auxilio detrás de la pared
o aquel gemido que quebró la frágil consigna de la vida)

mientras escribo el dolor,
también quisiera escribir la inquieta esperanza;
aunque sé que en su país de piedra,
los pájaros se extinguen como una dulce promesa del olvido.