lunes

pronto me iré


desde aquí sigo las señales, los rastros del desvío,
trazos difusos de otras ceremonias,
carteles indicadores de solsticios,
puertas con cerrojos, una al lado de la otra, eternas.
sin embargo, “la luz ruge, el aire canta”
(profanada inocencia, inútil condena debajo de mi vestido)
¿puede inventarse el olvido?
no. no es por ahí.
siempre acecha el peligro en un país sin primavera.

a veces la espera se quiebra
como se quiebran las palabras en la garganta del mundo
-imploré tanto en el silencio ingenuo de la noche-

pronto me iré.
no quedará de mí más que una tenue sombra
o el eco de aquel pequeño vals de las estrellas
alguna vez volveré la mirada como un náufrago
y me veré bailando en el umbral, traspasando su risa.

pronto me iré.
me despertó un rumor de espera herida
era allí, en sus "dulces pies desnudos", donde moría el destino.