viernes

violento escarlata


podría escribirlo. escribir lo rojo y lo inusitado.
una tarde, un día.
escribir lo impensado. lo desconocido. impreciso instante.
sólo el horizonte,
una tarde plena de cualquier diciembre
y aquel barrilete con forma de estrella color bermellón.

la tarde nacía en hondo silencio. el calor, inmóvil.
me dijo: “que sea un secreto”. tenía seis años.
púrpura fragilidad.

elegí el color. eran tantos papeles y tantos colores. papel barrilete me explicaba él. con forma de estrella. que vuele muy alto. que llegue hasta el cielo.
¿creés que se puede?

me gustan tus manos, que saben, que inventan, remontan, se elevan.
tus manos de hacer barriletes. preciosos, de rojo carmín.

la tarde rompía en súbito espanto. el viento, indolente.
me dijo: “prefiero tus manos”. tenía seis años.
violento escarlata.

entonces, la perplejidad.
con las mismas manos de hacer barriletes. de formar estrellas. de llegar al cielo.

la tarde desnuda, encarnada, como una señal. el sol, impasible.
fatal carmesí.

no pude dejar de mirar hacia arriba. tan alto, tan alto llegaba. tan cerca de Dios.
me hubiera gustado abrazarlo, vacilante papel barrilete.

me hubiera manchado con sangre.
ya estaba manchada. pintada de rojo,
mi vestido y yo.