domingo

sucede con la lluvia

sucede cuando el cielo toma ese color oscuro que presagia tormenta.

primero el contorno. después, la mirada, descubriéndome.
lo veo.
camina hacia mí con pasos inseguros,
pasos lentos de rehén,
prisionero de la ausencia.

me precipito entre los otros.
la ciudad convertida en un tablero de ajedrez,
los latidos que apremian.
lo miro:
sorteo obstáculos para alcanzarlo.

pasó tanto tiempo.

(el recuerdo de sus manos, las mías
cuando no hacía falta inventar caricias
cuando este amor no se había convertido en sacrilegio)

la lluvia inoportuna desdibuja la imagen y confirma la distancia.

lo vuelvo a ver. lo delineo.
el perfil adorado.
su voz.
las palabras que no volvieron a sonar igual.
como si se hubieran evaporado del lenguaje.

lo miro:
la sintaxis del amor en ese boceto oscuro.

no quiero perderlo.me adelanto entre la gente.
lo veo. lo siento. lo escucho.
sus palabras como un eco que sacude el cuerpo.

entonces, se detiene frente a la vidriera. la misma esquina.
el pelo mojado.
nuestro cuerpo revelando lo furtivo.

cautivos los dos. ahora.

lo veo, me veo.

primero mi contorno.
el pelo mojado
la imagen oscura. la lluvia constante.

después, en la vidriera , el reflejo de mi cuerpo, diluyéndose.