martes


pienso en los domingos de invierno,
tan parecidos unos a otros:
tus manos sacudiéndome el letargo. tu voz serena.

pienso en las pequeñas plazas, otro mundo afuera, insensible a nuestra desnudez.
a ese dolor antiguo, a estas imprevistas ganas de llorar de las que ignoro el porqué.
la fragilidad de nuestros cuerpos. la habitación como emboscada.la frase que no puedo terminar porque tu boca no me deja

pienso en las calles vacías, de un gris inmemorial, ajenas a nuestro secreto, a esta sombría claridad que penetra a través de la persiana.