lunes

un anhelo del cielo

“…la tierna caridad de nuestro abrazo amparándonos
de aquella tierra amarga,
de aquellos gritos estallando en la ciudad miseria
y de la condena de todos los silencios…”
Roberto Esmoris Lara

no queda más que este rincón del mundo.
como si no hubiera existido el tierno rumor de la pradera.


no hay más nubes desobedeciendo el viento.
ni perfume a flores silvestres.
ni sonrisas a orillas de la paz.
no hay regreso a tiempos inconclusos.

quedan pequeños disparos de luz en medio de la niebla.
algunos débiles fulgores luchando por prevalecer,
sutiles indicios de un anhelo del cielo.

queda sólo una marca en la pared desnuda,
el dibujo de una forma irresuelta del deseo.

sin embargo, descubro entre las sombras,
aleteos de ángeles rebeldes,
que intentan, como la luna, atraer a la marea.

hacer que la luz sea visible.