domingo

al costado del mundo

“…la ausencia se mide por estrellas” *

a veces temblábamos de frío al costado del mundo
no teníamos patria
de vez en cuando brillaba alguna antorcha
que nos encendía el cielo
pero pronto volvíamos al lugar de la emboscada
al espejo que nos congelaba los gestos
y nos volvía invisibles

sembrábamos estrellas en el  jardín exiliado
y de tanto en tanto nos rozábamos las manos
entonces, en la pared de enfrente,  
florecía la comarca de los pájaros:
oíamos el ruido de los cerrojos
cayendo al mar como guirnaldas,
habitábamos “hoteles secretos”
y estrenábamos caricias en camas ajenas
bajo esos techos que, por entonces, 
arrebatábamos a  la madrugada.
nos abrigaba el silencio
y la mirada atenta de las cosas mudas
que, poco a poco, devoraban nuestras sombras  
y nos hacían desaparecer.

después nos perdíamos en el viento.
no quedaban huellas.
ni siquiera algún rastro de pétalos marchitos.
volvíamos al territorio baldío,
a aquella estación de trenes
donde la espera fundaba  andenes de ceniza y niebla.

y aquí estamos.
en esta tierra estéril esperando un signo,
un cortejo de pájaros rumbo al lejano jardín
“una pequeña lluvia”, una señal, 
aquella antigua ceremonia en la ventana,
algo,  que nos permita, todavía, nombrar lo que no existe.

* Roberto Esmoris Lara